Podrías seguir maltratándome con tu indiferencia.
Escupiéndome tus miedos a la boca, clavarme tus errores en los ojos.
Podrías gritar tu odio arañándome la espalda, hervirme la sangre con las insignificantes migajas de tu tiempo.
Podrías arrastrarme por el suelo y quemarme la piel con tus antojos.
Podrías azotarme tus mentiras y ahogarme en el mar de tus frustraciones.
Podrías afixiarme con tus desidias y amoratar mis venas con tu cobardía.
Podrías golpear mis neuronas , apagar mis luces, matar mis sueños.
Y yo sin embargo, agazapada en un húmedo rincón desnudo, buscando la luz viciada del ambiente enrarecido, cosería con la fuerza de mi instinto los retales de corazón que me quedaran , hasta hacerlo latir brevemente al principio.
Sacaría fuerza de las pocas mariposas que quedaran nadando en mi estómago.
Me arrastraría buscando alientos en los recuerdos.
De lo que pudres haría brotar flores nuevas de todo lo bueno que me queda.
Encontraría la luz de mis días escarbando en mis vísceras la ilusión que me robaste.
Me levantaría otra vez.
Y seguiría queriendo aún con más ganas.
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