En aquel rincón obtuso de su esquiva pasión
anidaba tímidamente mi ridícula esperanza .
Creyendo conocer algo de lo que oculta
su velo de palabras prohibidas e ininteligibles,
mis señales de guerra vagaban perdidas e ignoradas
entre la confusión e indecisión del que aparenta
con la cabeza fría y los labios calientes...
Yo mientras ,empapada de impaciencia y
ofuscada en creer mentiras recreadas por mí,
saboreo las mieles de mi propia imaginación.
Como si hubiesen sido ciertas, como
si alguna vez su sangre salvaje hubiese
cabalgado junto a la mía.
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