Aunque la realidad es que no estaban físicamente tan lejos.
Decidieron dejar de intentar lo que pensaban era imposible y les hacía tanto daño...
Seguir con sus vidas era aparentemente fácil , para cada uno a su manera.
Ella , después de llorar un río que pensaría le llevaría a él, un día desistió en eso de nadar a ninguna parte.
Y se hundió en los brazos y bocas de muchos, que le quitaban el dolor durante las horas que duraba la lujuria de los encuentros escabrosos.
Pero no podía olvidar esa voz que parecía acariciarla por dentro y le daba calor en sus noches de soledad, y en su boca... sentía como sus manos la acariciaban y los labios besaban suavemente su nuca mientras le susurraba cosas al oído.
Él volvió a su vida ocupada de trabajo y haciendo castillos en la playa , junto a las sonrisas que le animaban a seguir adelante y por las que todo le merecía la pena.
Aunque por las noches cuando todo estaba en silencio, podía ver sus ojos , oir su risa...hasta olía su cuerpo dulce y suave.
Entonces , triste , cavilaba ... si de verdad había tomado las decisiones correctas en su vida .
Se sentía atrapado y algo cobarde, pero tenía que mantenerse firme.
Así que el río de lágrimas sólo llegó donde llegan todos los ríos, al mar.

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