Pregunta recurrente como la pesadilla que se repite cuando tienes miedo de tomar decisiones.
Tan inevitable como imposible.
Sigo al conejo blanco hasta la madriguera, con el corazón latiendo fuerte , parada ante la oscuridad del futuro , petrificada por el miedo de la incertidumbre y lo que puedo encontrar tras esa puerta .
Durante mucho tiempo me he quedado ahí. Sin saber si caeré al abismo precipitándome como una piedra y abriéndome la cabeza contra el suelo , o si sin embargo caeré como Alicia, lenta y suavemente, rodeada de sensaciones extrañas pero agradables...
Ser... o no ser...
Si difícil es la pregunta , la respuesta se hace retorcida o imposible.
No sé si fui, soy o seré nada ni nadie. Si no somos o no seremos o nunca fuimos.
A pesar de toda esta diarrea de palabras rondando mi cabeza , llena de choques eléctricos confusos y a veces sin sentido, sólo me queda claro que:
Decido cruzar la madriguera , encontrar al conejo , mirarle a los ojos, y arrepentirme después si ese hecho cambiará mi vida para siempre o no.
Decido ser, o creer que soy. Que pienso por mí, siento por mí y no por una especie de capricho cósmico que juega con nosotros en un macabro teatro de linterna mágica.
Traspasaré la puerta y dejaré atrás esa sensación de miedo y de no ser, o creer que no soy, que no somos.
Tan inevitable como imposible.
Sigo al conejo blanco hasta la madriguera, con el corazón latiendo fuerte , parada ante la oscuridad del futuro , petrificada por el miedo de la incertidumbre y lo que puedo encontrar tras esa puerta .
Durante mucho tiempo me he quedado ahí. Sin saber si caeré al abismo precipitándome como una piedra y abriéndome la cabeza contra el suelo , o si sin embargo caeré como Alicia, lenta y suavemente, rodeada de sensaciones extrañas pero agradables...
Ser... o no ser...
Si difícil es la pregunta , la respuesta se hace retorcida o imposible.
No sé si fui, soy o seré nada ni nadie. Si no somos o no seremos o nunca fuimos.
A pesar de toda esta diarrea de palabras rondando mi cabeza , llena de choques eléctricos confusos y a veces sin sentido, sólo me queda claro que:
Decido cruzar la madriguera , encontrar al conejo , mirarle a los ojos, y arrepentirme después si ese hecho cambiará mi vida para siempre o no.
Decido ser, o creer que soy. Que pienso por mí, siento por mí y no por una especie de capricho cósmico que juega con nosotros en un macabro teatro de linterna mágica.
Traspasaré la puerta y dejaré atrás esa sensación de miedo y de no ser, o creer que no soy, que no somos.
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