Hay días que están hechos para derribarme.
Listos para tirar con saña hacia la cara los fallos,
alzando los complejos sobre un pedestal,
para que no se me olvide ni por un segundo el dolor.
alzando los complejos sobre un pedestal,
para que no se me olvide ni por un segundo el dolor.
Señalándome, inquisitivos, la impotencia de los problemas sin afrontar.
Escupiéndome la cobardía.
Escupiéndome la cobardía.
Hay días que nacen para recordarme mi realidad;
de una forma tan violenta que me hacen sentir minúscula...
de una forma tan violenta que me hacen sentir minúscula...
Me dan un bofetón tan fuerte que lo único que puedo hacer es dejarme caer ,
languidecer en forma de ovillo sobre la almohada y esperar que den paso al próximo día.
Implorando que sea más piadoso conmigo;
pequeña muñeca de trapo.
languidecer en forma de ovillo sobre la almohada y esperar que den paso al próximo día.
Implorando que sea más piadoso conmigo;
pequeña muñeca de trapo.
Hay días que sólo están hechos para llorar.

Hay días que cuando se tienen ganas de llorar, hay que buscar distracciones para evitarlo. No se puede dejar que el llanto gane. No hay días que están hechos para llorar.
ResponderEliminarEn esos días, siempre encontrarás tendida la invisible mano de cualquier anónimo, siempre habrá un abrazo figurado en letras mostrando su apoyo. Siempre hay alguien. Siempre.
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