Bienvenidos a mi rinconcito del desastre....

sábado, 24 de mayo de 2014

Juegos de niñas.


- ¡Corre! ¿Has visto aquel montón de escayola enorme en el solar? ¡Vayamos a coger muchos trozos!-
Iban las dos en pantalones cortos , con las rodillas llenas de cardenales y arañazos de correr por los solares llenos de ramas de aquel barrio que las veía avanzar.
La zona estaba en plena construcción, muchas casas a medio hacer y un carril de barro que les manchaba las botas a saltos los días de lluvia eran sus juguetes preferidos, o esos árboles a los que escalaban a coger nidos de gorriones que luego devolvían a sus madres, madurando con pena.
Corrían al descampado con la esperanza de ser rápidas y que nadie les robara aquel tesoro .
Llenaron las camisetas de trozos de escayola y se apresuraron a sentarse al escalón de la cancela del jardín, donde la partieron en trozos, nerviosas, escondiendo en una maceta los pedazos que pudieron.
Se miraron pícaras , cada una con un trozo de tiza en la mano.
La pequeña morena de ojos verdes tenía las dos coletas casi deshechas, las cintas rojas del pelo ya no tenían lazo y caían juguetones sobre sus hombros. La rubia de pelo largo llevaba su preciosa melena suelta y tenía la mirada triste, sólo se sentía niña cuando estaba con ella, porque no sabía lo que era una familia.
-¡Vamos a dibujar una rayuela!-
- Jó, es lo que hacemos siempre ¿Por qué no jugamos a la Bombilla?-
- Vaya rollo, si sólo estamos nosotras dos...-
- ¡Tengo una idea! A ver quién de las dos dibuja el caballo más bonito.
Empezaron con sus fantasías de caballos , flores y princesas por uno de los pocos trozos asfaltados de la calle.
Cuando alzaron la vista hacia adelante, con el cuello cansado y las manos secas ya había caído el sol del verano.
Las mujeres salían con sillas a las puertas de las casas, y sus hijos empezaban a llenar la calle de gritos y patadas de balones.
Admiraban orgullosas su obra... todo el suelo y las paredes de esa casa enfoscada de hormigón llenos de sus dibujos, de todo lo que tenían dentro.
Se llevaron una buena bronca, sobre todo por parte de la abuela de la pequeña coletas, que le reprochaba lo que le diría aquel vecino cuya casa llenaron de garabatos a sus ojos...
Castigadas a permanecer sentadas en el bordillo de la acera , escuchaban las historias de viejas hasta altas horas de la madrugada, mientras intentaban comprender la importancia de lo malo que habían hecho...
- No sé por qué se ha puesto así la abuela.... Total, si cuando llueva van a desaparecer todos los dibujos...-
- Mientras tengamos tiza, los repasaremos hasta que se nos acabe ¿Vale?-
- ¡Vale!-


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